Hoy es uno de los días en los cuales te levantas y hasta el minuto en que tocas la almohada y caes rendida una cosa, una persona, algo X perdura en tu mente durante todo lo recorrido anteriormente. Es uno de los días que cuando te levantas lo sentís, lo extrañas, lo necesitas y cuando te dormís, lo seguís queriendo, pensando. Ya sean olores, fotos o tan solo recuerdos, pero son pensamientos que matan, pensamientos que poco a poco van envenenando, pensando que nunca va a volver a haber un momento así o un hasta siempre, un nos vemos o algo que te de la pequeña esperanza de seguir. Y son cosas que poco a poco alimentan tus ganas de seguir, esconden un poco lo que tu corazón realmente siente y sabe. Son cosas que engañan a la mente, que hacen que se pierda. Y hoy mi día tiene tu nombre, tiene nuestro lugar, nuestro momento, nuestros sueños, nuestras risas, nuestros juegos, nuestras palabras...si, esas palabras que el viento derramo por todo el suelo el día que te fuiste, esas palabras que como bien dicen, tan solo eran palabras, eran unas letras conjugadas con coherencia en algo que alguna vez ambos llamábamos amor. Palabras que se perdieron, que se largaron a correr cuando vieron el cielo tan oscuro, palabras que la atmósfera absorbió, palabras que tan solo desaparecieron. Palabras que agujeraron mi corazón, palabras invisibles. Palabras que jamas se transformaron en acciones.
Ayer no fue un día como cualquier otro. Ayer, creo que ayer, entendí el sentido de lo que es que el corazón te duela o al menos, mi sentido, ya que todos sienten y piensan diferente. No alcanza con decir estoy mal, estoy triste, quiero llorar porque cuando el corazón realmente te duele, no existen palabras. Y no es una puntada en la cabeza, no es una patada fuerte en el pecho o un dolor de panza, es más que una molestia corporal. Es un dolor sentimental y ayer entendí, entendí que el corazón me dolía porque no existían palabras ni señas para explicarlo, porque caí rendida, porque me dio vuelta todo..Desde los pies hasta la cabeza, porque mi cabeza y mi estomago estaban más revueltos que nunca y lo único que el corazón permitió, fue escucharme decir, “No hay peor dolor, que el del corazón” porque se mezclan todos los dolores juntos, tanto sentimentales como un simple dolor de cabeza. Porque ayer comprendí y sentí lo que es que un corazón duela, la angustia que sentís, las ganas de desa...
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